dimarts, 16 d’agost del 2011

641.5. Salsa de granadas agrias. (CAST)

Indicada para parrilladas, asados y barbacoas de carne (y también de algunos pescados!)





Ingredientes:

(pesos orientativos para las proporciones)

1,5 kg. de granadas agrias (peso: peladas y desgranadas)
1 kg de azúcar.
1/2 vaso (de agua) de vinagre de vino.
1 ramita de canela.

Preparación:


Desgranadas las granadas, mezclarlas con el azúcar y dejarlas reposar en un recipiente adecuado un día.

Mezclar con el vinagre y en una olla o cazuela poner al fuego. Añadir la ramita de canela. Dejar hervir, espumando de vez en cuando. Cuando la pulpa haya ablandado, y la temperatura nos lo permita, tamizar o pasar por el pasapuré para retirar las semillas. dejarlo reposar otro día.

Volver a hervir, al menos durante diez minutos -hasta conseguir el punto deseado, recordando que al enfriar espesa como cualquier mermelada-, ir espumando de vez en cuando. Dejar nuevamente en reposo un día.

Comprobar que tiene la consistencia deseada, y, adecuada para llenar los tarros de cristal. Si es necesario hervir nuevamente. Dejar enfriar, y en cuanto se pueda, llenar los tarros, taparlos herméticamente y ponerlos en un olla, que rellenaremos con agua hasta cubrirlos, y que pondremos al fuego para esterilizarlos durante quince minutos. En ollas metálicas es conveniente poner un trapo en el fondo para evitar el contacto del cristal con el metal, y evitar así roturas. Dejar enfriar, retirar y ¡se pueden conservar un año!

VARIACIONES.

Normalmente se le suele dar la consistencia de una mermelada líquida que se extienda bien sobre la carne. A mí me gusta hacer -como mínimo- dos consistencias: una como la anterior y otra con la consistencia de una confitura, para ello, relleno la mitad de los tarros, y continuo hirviendo la salsa hasta conseguir que espese, entonces relleno la otra mitad de tarros... y los esterilizo juntos.

La cantidad de azúcar indicada se puede aumentar, según el gusto de cada uno. Para obtener un sabor más agrio, también se puede disminuir, teniendo presente que puede que se conserve menos tiempo.

Acepta perfectamente otros "toques" de sabor, desde añadirle unos clavos, un trozo de piel de limón... hasta una pizca de rama de vainilla! Los clavos y la vainilla yo los pongo directamente en los tarros llenos -antes de esterilizarlos-, para obtener sabores distintos con una sola cocción. Anoto el tipo de tarro para cada sabor, y a la hora de guardar los etiqueto adecuadamente.

Los orígenes de esta receta no los puedo datar... pertenece a ese reducido grupo de recuerdos a los que no les puedes asociar una fecha, ni tan sólo una época de tu vida. Mi abuelo tenía un granado agrio que cuidaba con esmero -y que yo sigo cuidando!-... de niño siempre me pregunté el porqué de una fruta que no se podía comer directamente, quizá sea esta receta la explicación.

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